El correo rebotó
El formulario envía un correo y no guarda nada. Si el servidor de correo falla ese día, la solicitud simplemente no existió.
Un formulario de Sidemex guarda la solicitud antes de intentar avisarte. El registro queda en tu bandeja aunque el correo falle, aunque la persona haga doble clic, y aunque cambies el formulario después.

El formulario envía un correo y no guarda nada. Si el servidor de correo falla ese día, la solicitud simplemente no existió.
La persona hizo doble clic porque nada le indicó que ya se había enviado. Ahora tienes tres registros de un solo cliente.
Quitaste una pregunta y las respuestas viejas quedaron cortadas o ilegibles, porque se guardaron sin saber qué formulario las produjo.
Cinco pasos entre el clic de tu cliente y tu respuesta.
El formulario valida en el momento: le dice qué campo falta y por qué, junto al campo, no en una alerta al final. Si su conexión se cae a medio envío, puede reintentar sin miedo a mandarte lo mismo dos veces.

Se comprueba de dónde viene, que no sea un robot, y que los campos sean exactamente los que tú declaraste. Un campo que no existe en tu formulario se descarta: nadie puede inyectar datos en tu bandeja enviando algo que tú nunca pediste.
La solicitud, el contacto y el consentimiento se escriben juntos en una sola operación. O queda todo, o no queda nada a medias. Este es el punto donde la mayoría de los formularios se conforman con mandar un correo y cruzar los dedos.
Referencia entregada al visitante: int_7J4kQ…
Es su comprobante y tu número de seguimiento.
El correo sale como una tarea aparte que puede reintentarse. Si tu proveedor de correo está caído, la solicitud ya está a salvo en tu bandeja y verás el aviso marcado como pendiente, no un mensaje fantasma que nunca existió.
Sidemex sólo dice «entregado» cuando el proveedor lo confirmó. Nunca antes.
Abres la solicitud y ves las respuestas, de qué página vino, qué servicio estaba mirando y su historial completo si ya te había escrito antes. Cambias el estado, dejas una nota interna y sigues.

No basta con una casilla marcada. Sidemex guarda el texto exacto que la persona leyó, la versión de ese texto y la fecha, pegados a su solicitud.
Si dentro de un año cambias la redacción de tu aviso de privacidad, lo que esa persona aceptó en su momento sigue intacto. Eso es lo que convierte una casilla en evidencia.
Empiezas desde una plantilla y la ajustas. No hay que construir nada desde cero.
Nombre, correo, teléfono y mensaje.
El de siempre, bien hecho.
Alcance, presupuesto aproximado y fecha deseada.
Llega con contexto, no sólo «me interesa».
Fecha y hora preferidas más comentarios.
Para cuando aún no usas la agenda automática.
Correo y consentimiento explícito.
Para listas de novedades y avisos.
Configuramos tus formularios contigo y los dejamos publicados y probados.